Y es que a veces solo
basta con llegar a casa, ponerte cómodo y encender tu vela favorita. A partir
de ese momento nuestros músculos se relajan y una confortable sensación de
calor y bienestar recorre tu cuerpo.
Prepararte una infusión,
y disfrutar del aroma que desprende. Ya estás en el sofá, descansas y una leve
sonrisa se dibuja en tu rostro.
Tras unos minutos coges unas gotas de aceite seco, te encanta
como huele, por lo que dedicas unos segundos a disfrutarlo. Después lo mezclas
con un poco de crema de manos, resultando una textura tan agradable que puedes
sentir cómo tus manos se van recuperando de este día tan frío.